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En Conversación con Raquel Salas Rivera, Poeta y Traductor Puertorriqueño

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Raquel Salas Rivera, quien cuenta con cinco poemarios publicados hasta la fecha, es traductor, poeta y ha sido nombrado Poeta Laureado de Philadelphia.

Quizá lo conoces de una de las tantas antologías en donde se han publicado sus poemas o por sus propios libros, entre los cuales se encuentran lo terciario/ the tertiary (Noemi Press, 2019), while they sleep (under the bed is another country) (Birds, 2019), and x/ex/exis (University of Arizona Press, 2020). ¿También te puedo interesar en la excelente nota que escribió sobre el proceso de autotraducirse?

En 2019, con Carina del Valle Schorske, Ricardo Maldonado y Erica Mena, Salas Rivera editó la antología bilingüe Puerto Rico en mi corazón, que el cual es solo uno de los varios proyectos colaborativos en los que ha participado.

Más recientemente se anunció que Salas Rivera y sus colaboradores fueron los beneficiarios de una beca de la Fundación Mellon para El proyecto de la literature puertorriqueña/ The Puerto Rican Literature Project.

Aquí platicamos sobre la experiencia de traducir a su mamá y abuelo, el concepto del jangueo, y ser una suerte de camaleón social desde joven.

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Lauren Cocking: Muchas de las personas en tu familia escriben. ¿Siempre ibas a ser poeta? 

Raquel Salas Rivera: No, para nada. Mami me leía poesía, no te voy a mentir, pero también me ponía cine. Yo quería ser cineasta; quería ser crítico de cine. Después me di cuenta que eso no existe, que lo que hay son periodistas que escriben sobre cine.

Yo tenía un montón de intereses en mi niñez gracias a mis padres. Ambos, aunque no tenían mucho dinero, eran intelectuales orgánicos. Me ponían tanto la poesía de José Martí como al cine de Hitchcock, desde bien joven, entonces tuve una riqueza de capital cultural y sentía mucha libertad de escoger lo que yo quería hacer.

La filosofía me interesó mucho; iba a estudiar historia; me interesaban los cocodrilos y me iba a especializar en los anfibios. Eran afanes de mi niñez pero a los 12 años leí a Langston Hughes y marcó el momento en que yo quise hacer esto. Pensé: yo quiero que las demás personas sientan lo que yo siento al leer estos poemas y ahí empecé a escribir poesía. Supe inmediatamente. Había como una sensación, bien difícil de describir, de que yo era poeta. De que yo quería ser poeta. Y eso sí fue un momento central para mí.

LC: ¿Cuál es tu peli favorita?

RSR: No sé si tengo una peli favorita. Recientemente he estado revisitando Moonlight que creo que es genial y es una película perfecta, no le veo ningún fallo. Con las películas de Andrea Arnold siempre siento que son como otra cosa, algo fuera de este mundo.

Clueless, por ejemplo, es una película brutal, una película perfecta. No hay quien me la arrebate.

LC: Bueno, para hablar un poco de la traducción—muchos creen que traducir es comunicar, pero escribiste en un poema que “to translate is not to communicate […] it is to explain things enough so that they think they understand”. ¿Hay otros conceptos que existen sobre la traducción que a ti te parecen equivocados?

RSR: Yo no sé si equivocado. Me preocupa menos el pensarlo como bien y mal y pienso más en términos de que a veces las preguntas que se hacen en el campo son preguntas que terminan llevando a los mismos loops. Por ejemplo, tomemos la pregunta sobre la fidelidad, ¿verdad? No me importa que sea una pregunta común; me parece que las preguntas comunes a veces son las que más siguen generando contestaciones. Pero, como traductor, entro a la traducción ya con la premisa de que todo cambio implica pérdida y ese cambio puede ser parte de una traducción, ese cambio también puede ser un aspecto inevitable del tiempo. El pensar en el cambio como una constante y la pérdida como parte de, me parece ya como una pregunta que pertenece a la filosofía. Entonces siempre me ha parecido un poco curioso que de repente en la traducción se piense como algo digno de un comentario más detenido.

A mí me interesa más, ¿Qué clase de pérdida? ¿Qué se pierde? Es más interesante que el hecho de que se pierda. Y en vez de pensarlo como una resistencia a la pérdida, lo pienso más como: ¿Por qué ciertas poblaciones y ciertos grupos resisten ciertos tipos de pérdida? ¿Y cuál es el contexto para eso? En mi caso, pienso desde la colonialidad.

No es que sea irrelevante la pregunta de la pérdida, sino que me interesa más el por qué defender ciertas cosas y no otras. ¿Por qué hay una preocupación alrededor de la pérdida para un país colonizado donde se da tanta migración, tantas preguntas y tanto enfrentamiento constante con la asimilación?

[Entonces] sí, creo en dejar ciertas cosas intactas, más que nada porque llega un punto donde cierto tipo de traducción se convierte en un acto violento. Creo que eso tiene menos que ver con pérdida y más que ver con imposición.

LC: ¿Qué tipo de traducción se te hace violento?

RSR: Por ejemplo, una palabra como ‘jangueo’ no es el equivalente a ‘hang out’, aunque originalmente haya surgido de la palabra ‘hang out’ del inglés. ‘Hang out’ en inglés usualmente se refiere a un espacio íntimo. En Puerto Rico ‘janguear’ no significa eso. El ‘jangueo’ es el salir a esos espacios colectivos, públicos, sociales y compartir en esos espacios. Hay palabras que ya están tan enmarañadas en un contexto, que al extraerlas de ese contexto, al tratar de moldearlas a otro, el cambio es tal que ya dejan de existir.

LC: Siguiendo un poco con ese tema, ¿crees que hay obras que no se deberían de traducir?

RSR: Sí, creo que hay textos que no deberían traducirse. Bueno, se pueden traducir. O sea, hay novelas que si tú piensas que tú puedes traducir eso, yo quiero verlo; yo creo en el acto imaginativo. Si de verdad alguien en este mundo siente que puede traducir La novelabingo de Manuel Ramos Otero al inglés [bien, pero] mis estándares están bastante altos porque es un texto tan y tan y tan compuesto de nuestro dialecto y de todas las cosas que empapan este contexto, que a mí me encantaría ver quién lo hace. Claro, quizá sería algo que lo que hace es reinventarlo totalmente de una forma genial, ¿no?

Pero hay que pensar no sólo el contexto, sino en las tradiciones literarias que existen en los diferentes registros. Si fue escrito para cierta clase en cierto contexto, ¿qué podría ser un equivalente en este contexto? ¿Queremos ir en contra de eso, queremos retarlo, queremos reescribirlo?

Quizás lo que consideramos una traducción tendría que repensarse también si se va a hacer. Estoy abierto a que alguien me convenza de que un texto como La novelabingo se puede traducir. Pero siempre con cierto escepticismo arraigado [porque] para mí se siente imposible.

LC: ¿Entonces a lo mejor estarías del lado del argumento que dice: “voy a aprender tal idioma para leer tal libro que no existe en mi idioma”?

RSR: Si uno tiene el tiempo para hacerlo, super bien. Yo quisiera tener 50,000 vidas, ser un vampiro y poder aprenderme todos los idiomas para darme cuenta lo mal que estuve cuando cité a la traducción, pero bueno, las ideas nos llegan como nos llegan. A veces una cita mala es la cita que necesitamos.

LC: Pensando un poco en tu poesía, ¿por qué te animaste a autotraducir tus poemas? Pienso, por ejemplo, en lxs poetas indígenas en lo que llamamos México que traducen mucho de su lengua materna al español, tal vez para poder llegar a más lectores. ¿Fue por eso?

RSR: Pues es interesante que digas eso. Recientemente, estuve dando una presentación sobre la autotraducción y precisamente une poeta filipine me dijo que hay una larga tradición de autotraducción en las Filipinas ¡Qué brutal, qué chévere!

Yo no empecé a autotraducirme hasta que me mudé de vuelta a los Estados Unidos, a Filadelfia, a los 26 y no fue de inmediato, fue después de como tres años. Me invitaron a una lectura de poesía y no me habían leído porque yo había escrito en español. No sé en qué pensaban, pero parece que por mis opiniones me invitaron. Pues ahí trabajé con mi amiga en autotraducir un poema [pero] no fue hasta más tarde que empecé a decir, bueno, ¿por qué no puedo hacer esto? Y al principio lo hice con mucha inseguridad. Sí, había traducido, pero a otra gente, entonces sabía que era algo inusual y esperaba más rechazo y resistencia cuando enviaba mis poemas porque, en general, las revistas en Estados Unidos son bastante English-only y he tenido conflictos con editores gringos que solo quieren incluir el inglés y no el español. Dicen, “No hay espacio para ambas versiones”, algo que considero bien violento porque asume que los lectores son angloparlantes.

LC: Mencionaste cierta inseguridad sobre autotraducirte. ¿Qué buscas decir con eso?

RSR: Honestamente, creo que me sentía bastante confiado en términos de mi capacidad para traducir. No tenía mucha inseguridad alrededor de eso, porque uno siempre tiene dudas, pero inseguridad, no tanto.

Creo que la inseguridad viene del por qué. O sea, ¿por qué estoy haciendo eso? ¿Estoy haciendo esto para complacer a los gringos? ¿Esa es la motivación? Entonces concluí que no, [pero] para tu poder defender una decisión tienes que estar convencido de esa decisión. Y al principio se sentía mucho más experimental, estaba menos convencido de la necesidad de traducirme.

LC: ¿Aún tienes esos conflictos?

RSR: De cierto modo. Aquí no hay muchas casas publicadoras, pero para las que hay—que son buenísimas, que son pocas, que he publicado con casi todas—la circulación está bastante limitada a Puerto Rico, lo cual no está mal. Pero sí, a mí me gusta que me lean fuera de Puerto Rico. Siempre me ha gustado eso.

Entonces tengo un manuscrito, que yo creo que es de mis mejores trabajos y [como se trata del] dialecto, no pienso traducirlo precisamente porque no se puede. Entonces, he estado hablando con una editorial sobre tirarlo como un libro y fuck it, maybe that’s what I want, como algo medio cul, medio clandestino, como el libro de Raquel que es más difícil de conseguir o warevel. (Se ríe.)

Y, por otra parte, estaría nítido que la propuesta se leyera fuera de Puerto Rico. Todavía estoy ahí como en esa lucha de que tengo acceso a unas casas publicadoras en Estados Unidos, pero autotraduciéndome todo el tiempo llega a ser cansón. No quiero que sea una obligación; no quiero que cada libro tenga que tener una autotraducción.

LC: Lo de autotraducirte me interesa porque yo a veces me siento una persona distinta dependiendo si estoy hablando español o inglés. ¿A ti te pasa también?

RSR: Es más que hay partes de mi persona que la gente no puede ver cuando estoy hablando en español. Soy alguien que se crió mudándose de lugar en lugar y teniendo que ser un poco como camaleón social. Entonces, para mí, la noción de que hay todo un mundo que no es visible dentro de mí no es algo súper ajeno.

Parte de mi identidad cuando hablo inglés—que ya ha pasado por varios filtros de ironía, de sarcasmo y de rabia—es el hecho de que siempre hay como cierta conciencia de que estoy hablando en inglés. Y en español, siempre tengo cierta conciencia de que de algún modo soy diaspórico y que eso está mediando mis experiencias.

A veces con mis compañeros artistas aquí, cuando me hablan de sus experiencias de la niñez en Puerto Rico, no hay puntos de contacto porque mi niñez no fue en Puerto Rico. Pero yo lo asocio con mi género, con mi sexualidad, con ser cuir en un montón de ambientes hostiles, no sé, no sé. Ya estoy bien acostumbrado a que no soy una cosa, entonces no me molesta tanto.

LC: ¿Cómo fue la experiencia de traducir a tu abuelo y a tu mamá?

RSR: Pues a mami le encantaron las traducciones, pero es mi fan número uno. Yo tenía que ser más autocrítico que ella. Llevo mucho tiempo [traduciendo a mi abuelo], entonces, cada vez que vuelvo a los textos, me doy cuenta que algo me frustra con la traducción y que eso no es—me doy cuenta de lo que me falta. Es un trabajo en proceso, pero siento que aprendo más y más sobre él, alguien que murió cuando yo tenía seis años y era una figura bien compleja.

De algún modo es un trabajo investigativo, pero el tipo de investigación que requiere mucho tacto y mucho cuido, porque envuelve a personas cercanas y sus memorias de esta persona.

A veces en los poemas siento que está pasando otra cosa, como un chiste tan interno que ni siquiera lo compartía con su familia. Entonces ha sido una experiencia bien interesante para mí, llena de revelaciones, de preguntas sobre la ética de esconder o revelar datos biográficos y experiencias.

LC: ¿Tienes un ejemplo de una revelación que salió de sus poemas?

RSR: Sí, nunca sé cómo hablar de su alcoholismo porque su alcoholismo estaba bien atado a ser veterano, al hecho de que fue veterano anterior a la existencia del diagnóstico del PTSD, cuando los hospitales mentales patologizaban a los soldados puertorriqueños porque tenían el llamado ‘Puerto Rican syndrome’.

Entonces es un poquito difícil porque al escribir eso, está enmarañado con unas nociones y expectativas sobre la salud mental en Puerto Rico y de cómo deberíamos lidiar con el trauma, que también tienen que ver con no querer dar cierta información al imperio. No sé si me explico. Lo pienso y lo trabajo mediante el trauma y el hablar del trauma, pero no sé cuánto y cómo me voy a acercar a eso. A la vez, siento que éticamente tengo cierta obligación a discutirlo porque también está enmarañado con la raza, con la pobreza, con la masculinidad, con un montón de cosas que no se pueden desenmarañar de ese modo de automedicarse. [Trato] de no abrir heridas innecesariamente para yo poder trabajar algo mío. Creo que sería un poquito egoísta y I just don’t want to be that asshole. No quiero ser esa persona que está minando las experiencias de las demás personas para beneficiar mi arte.

LC: Pensando un poco más en la escritura y tus proyectos. ¿En qué estás trabajando ahorita?

RSR: Tengo un libro que está siendo republicado por la Universidad de Arizona que se llama x/ex/exis, un título que se puede pronunciar de diferentes maneras. También tengo antes que isla es volcán/ before island is volcano (Beacon Press, 2022) sobre el futuro de Puerto Rico y tengo el poemario la bella crisis sobre nuestro dialecto y también lo cuir que es nuestro dialecto.

LC: Y también acabas de recibir una beca de la Fundación Mellon para lo de ‘El proyecto de la literatura puertorriqueña’. ¿Me cuentas un poco de cómo surgió?

RSR: Cuando fui a hablar en la universidad de Nebraska en Lincoln me reuní con Claire Jiménez y comenzamos a discutir el hecho de que ambos estábamos creando proyectos de archivos literarios puertorriqueños digitales.

Luego le hablé a Ricardo Maldonado y lo invité a formar parte del proyecto. También, yo ya estaba en diálogo con Enrique Olivares que lleva tiempo especializándose en la digitalización de la poesía puertorriqueña y [lo invitamos a unirse como] investigador.

Luego, nos pusieron en contacto con la Fundación Mellon para hablarles del proyecto. A partir de allí comenzamos una conversación sobre una posible una colaboración entre el programa de Recovery de USLDH en Houston y nosotres. La Fundación Mellon nos propuso que trabajáramos en conjunto para crear una propuesta que la Mellon pudiese presentar ante su Junta.

[Pero] en realidad, todas las personas envueltas en El proyecto de la literatura puertorriqueña/ The Puerto Rican Literature Project llevamos trabajando en esto todas nuestras vidas, porque la literatura puertorriqueña se construye a través de archivos personales.

LC: ¿Y cómo será el archivo?

RSR: Cada poeta va a tener una entrada biográfica básica y algunes de les poetas van a tener selecciones de su poesía. Yo estaré a cargo de un equipo de traductores— Urayoán Noel, Carina del Valle Schorske, Alejandro Álvarez Nieves y Sabrina Ramos Rubén—y vamos a estar traduciendo aquellos poemas que hemos seleccionado tanto del inglés al español como del español al inglés para que existan de forma bilingüe.

El portal va a tener un Neatline Map, lo estamos perfeccionando, pero la idea es que es tanto espacial como temporal. Si te interesa saber dónde estaba Manuel Ramos Otero cuando se publica La novelabingo puedes ir al mapa y verlo y puedes comparar y ver quien estaba haciendo qué dentro de ese mismo periodo. También hacemos todo un trabajo de información acerca de la literatura puertorriqueña y cómo se relacionan les poetas.

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LC: Me parece que el proyecto abrirá la puerta para que muchas más personas tengan acceso a la literatura puertorriqueña. ¿Qué impacto esperan tener?

RSR: Una de las cosas que discutimos desde sus comienzos era que querríamos, no solo que se conociera más acerca de la literatura puertorriqueña, sino que se usara el portal de manera educativa en salones a todos los niveles educativos.

Queremos incluir tanto poetas más canonizados como poetas menos conocidos, pero que han contribuido a la literatura puertorriqueña. También buscamos ampliar la definición de lo que constituye lo literario.

Pero más que nada, queremos proveer apoyo infraestructural a les poetas puertorriqueñes para que la gente pueda leer lo que están haciendo y también puedan comprarle los libros. Una de las dificultades que enfrentan les poetas en en Puerto Rico, por ser colonia, es que muchas veces los libros no circulan fuera de Puerto Rico. En adición, queremos reflexionar públicamente sobre la relación entre Puerto Rico y otras colonias de los Estados Unidos, otras literaturas que se han creado en países que han sufrido por causa del colonialismo estadounidense. Entonces hay un marco decolonial muy claro operando en todo lo que estamos haciendo.

LC: ¿Me platicas un poco más sobre lo que significará para el proyecto tener un marco decolonial?

RSR: Significará proveer traducciones, pero también trabajar con un equipo de traducción que tiene unos acercamientos decoloniales a la relación entre idioma y colonialismo en Puerto Rico y en la diáspora; que lleva mucho tiempo trabajando con el dialecto del español puertorriqueño y también tiene conocimiento sobre los dialectos que existen en la diáspora. También, significa trabajar con comunidades poéticas de forma cercana para entablar un diálogo sobre las formas más respetuosas de incluir sus trabajos de manera justa en el archivo y de centralizar voces más marginadas de escritores de experiencia trans, escritores negres, y escritores con diversidades funcionales. Vamos a intentar reparar ese desbalance histórico.

LC: Y ahora mis preguntas de siempre: ¿qué estás leyendo ahorita?

RSR: Estoy leyendo una serie de libritos estilo panfleto bien chulos de Verso. Me gustó mucho Mutual Aid de Dean Spade. Está buenísimo. Y me puse a aprender portugués durante la pandemia y estaba leyendo a Haroldo de Campos por primera vez en portugués.

LC: ¿Quieres hacer un shout-out a algunas escritores o traductores de Latinoamérica?

RSR: Verónica Gerber Bicecci, Yásnaya Aguilar, Yolanda Segura, Dante Tercero, Adelaide Ivánova. Definitivamente a Nicole Delgado, Carina del Valle Schorske, Xavier Valcárcel, Rubén Ramos Colón, Mara Pastor, Kelly Díaz, Gaddiel Francisco Ruiz Rivera, José Raúl González, Urayoán Noel, Natalie Díaz, Yara Liceaga, Ricardo Alberto Maldonado.

Esta entrevista se ha editada por claridad y brevedad. Foto del header © Noah Friedman.

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